Si en el número anterior de la revista paseábamos y disfrutábamos del fascinante entorno de San Juan de la Peña, hoy os proponemos conocer El Sobrarbe, dónde desearemos que los días tengan unas horas más, a tenor de los múltiples atractivos que nos esperan en esta legendaria comarca. La comarca del Sobrarbe se encuentra al noreste de la provincia de Huesca; desde la capital oscense el trayecto en coche nos lleva algo más de una hora, tomando la carretera de Barbastro. Desde la capital del Somontano, tomaremos el desvío hasta Francia; en pocos kilómetros nos adentraremos de lleno en el Sobrarbe.
Nada más entrar en El Sobrarbe, el embalse del Grado y el Santuario de Torreciudad, nos darán la bienvenida.
La primera población en la que os sugerimos hacer un alto es Abizanda, visitando el museo de religiosidad popular y su colosal torreón de 30 metros de altura, desde dónde podremos ver unas magníficas vistas del valle del Cinca.
Continuamos con nuestra ruta por la carretera que discurre paralela al imponente embalse del Grado, que nos llevara casi hasta las puertas de nuestra segunda parada.
Antes de llegar a Aínsa, dejamos a nuestra derecha el embalse de Mediano, en el qué debemos de parar unos instantes para ver la impactante escena de lo que queda del antiguo pueblo de Mediano, ahogado por las aguas del embalse del mismo nombre.
Aínsa, villa dónde nos olvidaremos del reloj, disfrutando en pleno siglo XXI de la historia y de las leyendas que aún habitan en sus paredes de piedra, cinceladas con suma delicadeza y mimo por el tiempo.
Tras disfrutar de la subida por la calle Mayor de la villa, nos topamos con la Plaza Mayor, en la que nos tendremos que parar casi obligados para ver con detenimiento los monumentos que la rodean: el castillo, la iglesia de Santa María y la propia plaza. Desde la muralla del castillo tenemos unas espectaculares vistas de las primeras formaciones que componen el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Al lado del castillo, se encuentra el lugar dónde la historia nos dice que estuvo ubicado el Árbol de Sobrarbe, su visita es imprescindible.
Dejando atrás la villa, se nos presentan tres posibilidades para continuar nuestra ruta; por la izquierda, pasando por Boltaña, Fiscal y Broto, llegamos hasta Torla, villa guardiana y centinela del Monte Perdido; si tomamos la carretera dirección Francia, llegamos a Bielsa, a las puertas de la frontera y rodeada de unas impresionantes vistas, si bien antes, podemos optar por desviarnos a la derecha y llegar a Plan y San Juan de Plan, protegidas por dos colosos de roca, la Peña de las Once y del Mediodía.
A partir de este punto, sois vosotros los que elegís cómo continuar vuestra ruta, pues sin duda alguna el viaje a la comarca del Sobrarbe necesita más líneas; la oferta que os vais a encontrar es amplia y muy variada, satisfaciendo cualquier tipo de demanda turística, ya sea turismo de aventura y en la naturaleza, rutas para admirar el rico patrimonio histórico-artístico o hacer parada y fonda por las cocinas, fogones y viñedos de los pueblos del Sobrarbe.
Desde BEJOPA, os invitamos a que descubráis estas y otras maravillas que nos esperan en la provincia de Huesca, y es que, a veces, no es necesario recorrer miles de kilómetros en busca de aquel paisaje o ese monumento, nos basta con asomarnos al balcón o doblar la esquina.
¡Buen viaje!
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